El Arte Hoy

viernes 19 de agosto de 2011

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Me gustaría compartir hoy un artículo que nos invita a reflexionar seriamente sobre la profundidad espiritual de las bases que sustentan las prácticas ritualísticas de los brujos de hoy en día. Si bien este fue publicado en 1964 en la revista Pentagram, a día de hoy creo que su especial trato del tema expuesto resulta quizá aún más relevante, en vista de la gran acogida que tiene hoy en día la brujería en algunas de sus manifestaciones modernas.

Es destacable la ironía inicial con la que parte el artículo, al igual que la paradoja de que los practicantes de brujería que pertenecen a linajes cuyos orígenes son muy anteriores al resurgimiento del interés público en la brujería de mediados de nuestro siglo, en muchos casos sean más conservadores que los propios practicantes tradicionales. Pues si algo tengo en claro, es que existe una gran diferencia entre el “tradicionalismo” y el “conservadurismo”, la cual es básicamente la incoherencia de este último con la realidad del presente y el cambio.

Su autor, Robert Cochrane, es el fundador del Clan de Tubal Caín, una de las recensiones de brujería tradicional inglesa más sobresalientes y de mayor influencia en las prácticas de brujería tradicional contemporánea de muchas agrupaciones de practicantes de dentro y fuera de las Islas Británicas.

Sin más, aconsejo una lectura con mente auto-crítica de las siguientes palabras, pues sin duda son sabiamente contundentes.

 
Fotografía propiedad de Marcha Osún Lvnae

El Arte Hoy

De Robert Cochrane

(Este artículo ha sido publicado con permiso del actual titular de los derechos de autor de Cochrane. Por tanto está prohibida su reproducción en cualquier forma fuera de este blog sin previa autorización.)

 Copyright 1964 Robert Cochrane

Traducción: Francis Ashwood

La Brujería, de acuerdo a aquellos que son brujos modernos, es el Arte de los Sabios. Una creencia simple pagana, llena de antiguas tradiciones que son interesantes, simples virtudes, y --si fuéramos a creer a sus detractores-- algunos antiguos vicios. De acuerdo con información adicional es una religión tradicional basada en un concepto sumamente simplificado de los trabajos de la Naturaleza. Es, como se deduce de sus rituales conforme se han divulgado, un intento de sobornar a la Naturaleza mediante varias acciones y creencias a estados maleables, de modo que la Naturaleza funcione de acuerdo a las necesidades del coven, y a lo que el coven cree ser bueno para la sociedad en general, en lugar de que la Naturaleza continúe a su dulce propio modo. Si fuéramos a creer las varias entrevistas llevadas a cabo en televisión y los periódicos, esto tiene un efecto no sobre la Naturaleza, sino sobre el brujo, ya que hay una noticia de una bruja que afirmaba que ella creía que el sol no iba a volver a salir si ella no emprendía sus rituales.

La faceta interesante a obtener de tales derroches de publicidad es que pareciera que el Arte rápidamente se ha convertido en una escotilla de escape para todos aquellos que desean regresar a una forma de vida más simple que la continua carga creciente de la sociedad contemporánea. En muchos casos el Arte se ha convertido en un refugio en el cual, aquellos que no han tenido éxito al resolver varios problemas personales, se esconden, mientras que el torrente de tecnología, bombas de hidrógeno, y todos los demás bienes de la civilización pasan de largo por encima sin causar daño.

La Brujería Moderna podría describirse como una tentativa del hombre del siglo veinte de negar las responsabilidades del siglo veinte. Es una creencia segura e ingenua de que la Naturaleza es siempre buena y amable. Es también una creencia, o así lo pareciera, de que si tu personalmente puedes ir hacia atrás en la evolución del pensamiento, entonces tal vez el resto del mundo pueda seguir el ejemplo. Muy bien, el Arte es todas las cosas para todos los hombres, si es una simple creencia panteísta para aquellos que piensan así, en eso se ha convertido, ya que los Misterios evolucionaron para todos los hombres, y el Hombre evolucionó para todos los Misterios. Lo cual de necesidad nos lleva a preguntarnos qué son los Misterios.

Todo pensamiento místico está basado en una importante premisa: la comprensión de la verdad en oposición a la ilusión. El estudiante de los 'misterios' es esencialmente un busca la verdad, o como las tradiciones antiguas lo describen, la "Sabiduría". La magia es solo una consecuencia de la búsqueda de la verdad, y mantiene una posición inferior a la verdad. La Magia, que es el desarrollo de la voluntad total, es un producto del Alma en búsqueda del conocimiento último. Es una reflexión tardía de un asunto mucho más grande, la habilidad de usar una fuerza que ha sido percibida mientras se buscaba un objetivo más importante dentro del ser. Ninguna verdad genuina esotérica puede ser escrita o puesta en un marco intelectual del pensamiento. Las verdades implicadas han de tomar parte durante la comprensión del alma. La verdad de este grado no está sujeta al pensamiento empírico y es solamente aparente al ojo del que contempla, y a aquellos quienes han seguido un camino similar de percepción. A través de la historia de la humanidad han existido mitos, escuelas de sabiduría y maestros que han mostrado el camino para alcanzar un conocimiento básico del pensamiento esotérico y la filosofía mediante el uso de la inferencia en lugar del método directo para enseñar los acercamientos a la verdad cósmica. El secretismo de estos Maestros no tiene nada que ver con proteger los Misterios, ya que todo lo que puede decirse acerca de los Misterios ya ha sido escrito en el folclore, el mito y la leyenda. Lo que no se ha publicado es la explicación. Se reconoció que estas leyendas, rituales y mitos eran caminos que atraviesan muchas capas de consciencia hasta el área de la mente donde puede existir el alma en su totalidad. Estos y sus disciplinas y enseñanzas circundantes se convirtieron en lo que Occidente describe como los Misterios. Los Misterios son, en esencia, un medio por el cual el hombre puede percibir su propia divinidad inherente.

Durante la persecución los adherentes del sistema Mistérico pasaron a la clandestinidad y unieron fuerzas con las creencias aborígenes de las masas, y así se convirtieron en parte de la Brujería tradicional. Pasaron siglos y el significado que subyace a muchos rituales se olvidó, o relegó a observancias supersticiosas de la Naturaleza elemental. Mucho de los viejos rituales que han sobrevivido se osificaron y se repitieron de memoria, en lugar de por entendimiento. Consecuentemente se ha transformado en algo estático y remoto a su propósito original, que era el iluminar el mundo exterior. En los círculos cerrados de algunos covens hay más dogma e intolerancia de la que hay en muchas secciones de la moribunda iglesia Cristiana. Muchos brujos parecen haber dado la espalda a la realidad del mundo exterior y se contentan con seguir, como loros, rituales y creencias que saben que no tienen ninguna relación con el siglo veinte y sus necesidades. No ha existido causa para una religión de la fertilidad en Europa desde el advenimiento de la vertedera doble en el siglo trece, el descubrimiento de la siega, la crianza selectiva de animales, etc. Afirmar, como algunos brujos hacen, que hay una mayor necesidad en el mundo de fertilidad de mente que antes es subestimar hechos generales, ya que la Europa Occidental moral y socialmente ha avanzado más sin el Antiguo Arte y su séquito de supersticiones de lo que nunca lo ha hecho con él.

El valor del Antiguo Arte hoy día es que en él yacen las semillas de la Antigua tradición Mistérica. A través de esto, el brujo puede percibir los comienzos de aquello primordial en la sabiduría, el conocimiento de ellos mismos y de sus motivos. Los Misterios genuinos están abiertos a todos, porque cualquiera que tenga suficiente experiencia puede entender ese Mensaje básico. Cerrar la mente humana para protegerla de las circunstancias exteriores que son hostiles, no es una forma de descubrir aquello del interior de uno mismo que es lo más profundo, sino regresar a una madre claustrofóbica que finalmente va a asfixiar al hijo. Si, como se afirma, los Dioses son amables y Ellos son todas las cosas, entonces ¿por qué el brujo del siglo veinte huye tan rápido de ellos en la práctica de las "viejas Antiguas Artes"? En la fosilizada tradición supersticiosa hay profundos secretos escondidos, secretos plegados en las creencias y acciones más mediocres. Estos grandes secretos, secretos del alma y del destino, son solo aparentes a plena luz, no en el ilusorio mundo de Ye Olde English Wiccen. Si los brujos han de sobrevivir entonces la religión debe someterse a algunos cambios violentos y radicales. Cambios que diseccionarán el ritual para examinarlo, de modo que el contenido espiritual se vea claramente. Cambios que deben tirar de una patada muchas vacas sagradas para ver si todavía dan leche.

La filosofía inherente del Arte fue siempre fluida, y fluida debe volverse de nuevo antes de que dé la última boqueada bajo una montaña de desfasados disparates, una teología y filosofía a medio hacer. Los brujos no se pueden retirar del mundo durante más tiempo, no hay sitio para nosotros en esta sociedad a menos que tengamos algo válido que ofrecer, y participemos en su evolución social.

Los Pellar

martes 9 de agosto de 2011

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(King of Wands from the Greenwood Tarot by Chesca Potter)

El Oficio de los Pellar es una llamada de las sabias y sabios a los antiguos caminos y creencias, que abarca prácticas mágicas Cristo-Paganas ceremoniales populares, de protección mágica de maleficios, curaciones, exorcismo y eliminación de maldiciones a la gente, al ganado, a lugares y objetos, realizando adivinaciones, hechizos y conjuraciones de espíritus.

- Gemma Gary

Los Pellar del suroeste de Inglaterra son una clase de sabios que tradicionalmente han realizado operaciones mágicas al servicio de una comunidad enfocadas al mantenimiento de la armonía entre el populacho y las fuerzas invisibles locales y a promover un servicio de intermediación donde fuere necesario. De ahí que la raíz etimológica de la palabra se asocie al término "ex-peller", "re-peller" or "pell" (precipitar, apurar, asaltar) más el sufijo "-ar" que denotaría a la entidad agente del asalto. De cualquier forma parece que su función en este caso quedaría ejemplificada someramente en el oficio tradicional de los exorcistas. Pero tal vez este análisis etimológico del término responde a una visión popular demasiado limitada pues el "exorcista" es desde hace siglos un oficio asociado en Europa especialmente al servicio litúrgico judeo-cristiano. En esta entrada me gustaría llevar a cabo un análisis más distendido del término y las connotaciones culturales y metafísicas que definirían el trabajo tradicional del Pellar, tal y como se ha conocido en los últimos siglos en Inglaterra hasta nuestros días.

Para empezar tenemos que tener en cuenta que a lo largo de la historia la terminología que define a los practicantes de las Artes Mágicas ha sido variadísima. De ahí podemos considerar términos como "brujo", "hechicero", "curandero", "sabio", "mago", etc., como ejemplos de oficios relacionados paradigmáticamente con la práctica de operaciones de tipo sobrenatural para la mayoría de la gente. Y este es un factor importante, pues realmente es muy probable que estos términos no hayan sido originados por los practicantes de estas Artes, sino más bien por las personas que han recibido sus servicios o han sido testigos de sus quehaceres; lo cual quiere decir que la definición de estos términos denota más bien el tipo de servicio que presta, o por el cual es conocido en su comunidad, que un orden real dentro de los cánones de la Tradición Ocultista Occidental. Partiendo de esta premisa nos situamos dentro del ámbito del folclore o conocimiento popular para comenzar a desentrañar en qué consiste este Oficio dentro del ámbito de la brujería misma.

El Pellar era en primer lugar considerado una persona con habilidades extra-ordinarias para la interacción con los mundos invisibles. En virtud de lo cual estaba capacitado para la expulsión o atracción de espíritus mediante fórmulas diversas, que podían ser empleadas como una forma de purificación, bendición o maldición. Y aquí es relevante tener en cuenta la cosmovisión tradicional de los mundos invisibles por la cual todo lo que nos rodea está habitado por espíritus, algunos de humanos descarnados, otros de la propia naturaleza, y aún algunos asociados a la guardia del terreno, arboledas, cosechas, etc. En este contexto el trabajo del Pellar resulta extensible a no solo la expulsión de espíritus dañinos en un contexto doméstico, sino también para promover la buena relación con espíritus que favorecían las cosechas, o que afectaban al ganado de alguna forma. Es por esto que podemos considerar a la tradición de los Pellar como íntimamente ligada a algunos aspectos de la tradición feérica popular, aunque esta estuviera arraigada entre muchas familias, muy especialmente en ámbitos rurales. Se podría decir que el Pellar es un experto en este tipo de procedimientos y tiene un conocimiento más profundo del mismo.

Las fórmulas de las cuales se valen los Pellar para la realización de su trabajo, se corresponden con muchas de las que podríamos asociar a los brujos de todas las épocas; el uso de conjuros, oraciones, palabras sagradas o talismanes de diversos tipos. No es de extrañar en muchos casos el conocimiento que algunos tenían de los grimorios y a través de algunos de ellos de elementos bíblicos que tal vez posteriormente dieron lugar a recensiones de la tradición de los Pellar que sincretizaban el conocimiento puramente metafísico y primitivo con aquel relacionado con la acción de los Santos. A través de la influencia de los grimorios, el Pellar también debía adquirir conocimiento acerca de la astrología y los principios de la magia natural, de modo que en su totalidad la tradición de los Pellar no es radicalmente distinta de otras tradiciones de brujería. Pero aún así, me gustaría destacar el aspecto primitivo por encima de los elementos ceremoniales que enriquecen el conocimiento asociado a esta casta de sabios.

Uno de estos aspectos es la cosmovisión tradicional del mundo tripartita que siguen los Pellar, cuya constitución determina la mecánica que hace funcionar todos los actos de poder que realiza el sabio. En este caso, por ejemplo, la división del mundo se realiza en: el cielo (Nevek), la tierra (Nor) y el submundo (Annwn). Es en estos tres espacios diferenciados donde habitan todos los espíritus de la naturaleza, y es parte de las aptitudes de un Pellar viajar entre ellos y el interactuar con sus habitantes para la obtención de conocimiento y ayuda sobrenatural en sus operaciones mágicas, entre las que se encontraban prácticas nigrománticas. Podemos deducir por ello la importancia del ejercicio del trance y la visión estática como elemento desencadenante de la acción mágica, al igual que la presencia el Bastón Central, cuya función es la misma que la del Árbol del Mundo.

De todo ello se desprende necesariamente un acusado uso de la visión mágica del mundo que nos rodea, y un conocimiento empírico de los momentos de poder y de la presencia de los espíritus de los distintos mundos en el nuestro. Sin embargo es el aspecto más destacado de sus prácticas de cara a la comunidad el que ha determinado el nombre popular de “(re-)Pellar”, que es la realización de operaciones con espíritus. Aunque hay que notar que todos sus actos estaban asistidos por espíritus, incluso la carga de objetos y la curación a distintos niveles, como es común en las tradiciones de tipo feérico según los testimonios tanto del pasado como del presente más inmediato.

Otro de los aspectos ajenos a la tradición ceremonial es la importancia de la herencia como sistema de transmisión de poder. La herencia puede incluir textos, fórmulas, hechizos, conjuros, herramientas, u otros elementos que solo han de conocer los herederos y no han de ser difundidos, en la creencia de que de hacerse así, perderían su poder. Incluso parece ser que este tipo de elementos son transmitidos en la misma línea en la que se transmiten en España algunos conocimientos de los pocos curanderos y curanderas que aún existen en distintas localidades, i.e., que solo se transmiten una vez en la vida a una sola persona elegida (lo cual se denomina “transmisión única”). Sin embargo no se puede asegurar que sea así en todos los casos. Lo que sí se puede decir es que esta transmisión se lleva a cabo de forma confidencial y eso enriquece la línea de poder transmitido.

Esta herencia incluye conocimientos aparentemente supersticiosos e incluso en ocasiones historias que narran el origen mítico o histórico de donde se ha obtenido ese conocimiento heredado. Esto puede darse en forma de leyenda, en la que se narra con metáforas literarias cómo un espíritu instruyó a una persona que se convertiría desde entonces en Pellar. No es este un elemento extraño dentro de la tradición brujeril europea, donde este tipo de instrucción por parte de entidades espirituales está presente en el folclore brujeril de numerosos países, y es un fenómeno importante que resulta clave en algunos aspectos de la práctica de la brujería.

Ambos factores, la cosmovisión tradicional, y la herencia mágica, son los que definen al Pellar como perteneciente a esta corriente particular de práctica mágica. Como vemos después de todo, la metodología de trabajo de los Pellar no es muy diferente a la de otros practicantes de brujería u otros tipos de sanación. La diferencia es que están enmarcados en una arraigada cultura rural (en este caso del suroeste de Inglaterra) esencial para el sustento de una comunidad determinada del pasado, en un rico folclore en el que sobreviven creencias antiguas acerca de los tabúes de los mundos espirituales y los seres que habitan la noche. 

Hoy las influencias han cambiado al igual que el enfoque que se da a las prácticas dentro de esta tradición. Ya hoy en día no hay tanta demanda como en el pasado; la vida de la gente de campo ya no está sujeta a las mismas necesidades. Y el Pellar es hoy guardián de la sabiduría popular del West Country, y tiene más tiempo para dedicar a los aspectos internos de la tradición. El trabajo de los Pellar sigue su curso por cauces tal vez menos enfocados a la magia operativa y sí más enfocados a la búsqueda de la sabiduría. Aunque los Pellars modernos en muchos casos aún mantienen su Oficio abierto al público que lo solicite.

Para terminar me gustaría compartir un fragmento perteneciente al libro Stories and folklore of west Cornwall de William Bottrell, publicado en 1880, que habla acerca de algunos aspectos de la praxis de los Pellar:

***

Como diría un viejo Pellar

William Bottrell, Stories and folklore of west Cornwall (1880)
Traducción: Francis Ashwood

"Deberías haber sabido, como te habría dicho un viejo Pellar si te hubieras dignado a hablar con uno sin sermonearlo, que el secreto de los secretos, las palabras no escritas que hacen a este libro útil, son los nombres de espíritus poderosos y benevolentes, por cuya ayuda se expulsa a los demonios. Estos nombres secretos, solo a través de los cuales se los podría invocar, se enseñan solamente de boca en boca, a los pocos que están iniciados, después de un largo periodo de pruebas, mentales y corporales, y un más severo examen, a través de nueve sabios, que los que son como tú aprobarían. Muchos, para pena suya, se han mostrado impertinentes a la hora de hacer el trabajo. Los sabios aseguran que si esos nombres sagrados estuvieran por escrito perderían su poder mágico.

Los signos místicos necesarios para obtener dominio sobre algunos espíritus, solo se trazan con arena, u otra sustancia (ceniza, tiza, etc.) de las que fácilmente se borran cuando a aquellos que se consideran dignos se les imparte el conocimiento. No hace mucho tiempo, el versado en la ciencia oculta se encontraba, en momentos indicados, en las solitarias colinas y en los mismos lugares en que los sabios acostumbraban reunirse en días de antaño para el examen de aquel que buscara ser admitido en su fraternidad, y para la conservación de su conocimiento místico. Los novicios eran principalmente examinados de sus competencias en la ciencia de la extensión, y en la realización de tales cálculos como se requieren para construir un esquema planetario en cualquier momento. No es que estas ciencias tengan mucha conexión con las más misteriosas materias de las que se trata en este manuscrito; pero se consideraba justamente que la persona que tuviera una mente capaz de comprehender problemas geométricos y de hacer cálculos astrológicos abstrusos, era digno de ser admitido en la hermandad de los sabios, y a su tiempo en sus mayores misterios."

Inquisición y brujería tradicional

martes 10 de mayo de 2011

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La forma más inmediatamente accesible de explorar la brujería histórica es a partir de documentos inquisitoriales y el folclore. En ellos encontramos referencias a todo tipo de declaraciones acerca de las supuestas prácticas de los brujos y brujas. Sin embargo en su mayoría, estos documentos respondían a una corriente ideológica contra la herejía que condenaba estas prácticas bajo el mandato de la Iglesia. El factor cultural reinante durante los siglos de persecución fue asentándose cada vez más en la propia mentalidad social, hasta tal punto que el propio fenómeno de la brujería parecía haberse convertido en una forma de maniobra política popular, en lugar de un crimen real.

Los orígenes de esa política parecen remontarse a la idea de la soberanía de Dios según la interpretación de los eclesiásticos, por encima de la de otros dioses paganos, o prácticas herejes. Entre ellas se encuentra la brujería, cuya definición a lo largo de los siglos iría conformándose de acuerdo a la imposición de las autoridades y las histerias sociales, más que a la realidad en sí del fenómeno tal y como lo conocemos hoy en día a partir de fuentes directas de los practicantes. El término “brujería” se referiría popularmente a un conjunto de prácticas de tipo mágico que implica la interacción mediante el culto o la supeditación a entidades maléficas (según los cánones de la Iglesia), cuyo líder es siempre el Diablo. Poco importaba en realidad que fueran o no benéficas para la comunidad, como en un principio ocurría, pues la brujería siempre se ha desarrollado externamente más como un oficio, que como un culto. Y lo cierto es que no estaban lejos de la verdad, salvo por la adjetivación moral de estas prácticas como maléficas.

Esta imposición moral responde a un progresivo lavado de cerebro en el cual se divulga el estatus inferior y herético de la brujería u otros cultos, y la necesidad de juicio divino mediante el consejo de los jueces y sacerdotes correspondientes. Tanto caló esta ideología en la sociedad que su supuesta naturaleza purgativa se transformaría en un arma de doble filo. Mientras autoridades de la Iglesia conseguían difundir esta idea maligna de los brujos y mayor control sobre el populacho (tal es la base del absolutismo), la gente aprendió que esta idea servía para resolver conflictos de diversas índoles, y la usarían como excusa para imponer la justicia por su cuenta. Muchas veces, el confesar la práctica de la brujería, aunque fuera junto con el más horrendo de los crímenes, favorecía al criminal. Y el acusado sabía perfectamente cómo satisfacer a las autoridades mediante narraciones escabrosas, que es lo que ellos buscan oír. Formaba parte de un “protocolo de salvación” por así decirlo.

Las consecuencias de toda esta ideología de base es que en ocasiones los acusados por brujería del pasado tenían más probabilidad de reintegración social que otros malhechores, por medio del arrepentimiento y la conversión. De alguna forma las autoridades tenían que demostrar que la brujería era inferior o, según versiones más ilustradas, que ni siquiera existía realmente. Para ello debían mantener una carrera de desprestigio, que poco a poco iría facilitando el pueblo llano, sirviéndose de crímenes que afectaban especialmente a la población como asesinatos, malas cosechas, enfermedades, plagas, que en la mayoría de los casos estaban ejecutados por no brujos; en sí una estrategia más.

Todo esto me hace pensar si para las autoridades eclesiásticas, hasta cierto punto, tenía mayor valor el arrepentimiento por practicar la brujería y la consiguiente conversión pública, que un crimen en sí mismo. Dicho de otra forma, si cualquier crimen justificado por “brujerías” tendría más posibilidades de salir absuelto, siempre y cuando se diera cabida a la “salvación”.

Dentro de los testimonios inquisitoriales, se han empleado toda una serie de imágenes escabrosas que servían para demostrar que el acusado era un “verdadero” brujo. Estas incluyes aberraciones varias, como el sacrificio de seres humanos, de animales, orgías, pactos con el diablo, brindis de sangre, danzas en estados de embriaguez, y por último profanaciones de elementos sagrados cristianos. Pero si bien estos testimonios ayudaban a activar ese protocolo de salvación que mencionaba anteriormente, la verdad es que nunca definieron realmente lo que era la brujería.

Aún así, la brujomanía popular daría lugar a una imaginería rica en conceptos que conformarían la imagen folclórica universal que tenemos del brujo o la bruja y sus quehaceres nocturnos. Para obtener una visión fiel de la brujería tal y como sobrevive hoy en día es necesario desembarazar los testimonios de las proyecciones macabras fruto de la mente de las autoridades inquisitoriales y la histeria popular. Sin duda, este es un trabajo harto complicado, ya que hay que tener en cuenta una multitud demasiado amplia de factores sociológicos y culturales que distorsionan enormemente la realidad de la brujería en la historia en contraposición con la visión popular que se tenía de la misma. Pero lo cierto es que el conocimiento popular siempre esconde certezas, y en ese halo de nocturnidad y cosmología brujeril se esconden muchos pequeños resquicios de verdad que conforman a día de hoy la base de toda una filosofía espiritual que aboga por el equilibrio y la relación mística con la tierra y los espíritus que la habitan.

Lejos de ser exhaustivo, quisiera realizar un pequeño trabajo de depuración y tratar brevemente algunos temas que pueden encontrarse por doquier en casi cualquier testimonio relacionado con la brujería. Algunos de ellos son la iniciación, el vuelo mágico, el Sabbat y el trato con el diablo y otros espíritus, etc. Pero para no alargar demasiado este escrito y hacer justicia a los temas que menciono, dedicaré entradas separadas a estos temas.