Huestes, compañas y vuelos nocturnos

viernes, 2 de noviembre de 2012

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*Este artículo es solo un extracto de un texto más amplio dedicado al fenómeno de la Compaña. Para esta publicación algunas partes han sido omitidas, y otras editadas para darle cohesión al texto.*

Estamos pasando la luna llena en este primero de Noviembre, que ha arrastrado en esta fase creciente todo un cúmulo de potencias nigrománticas. La existencia del mundo que está más allá de nuestras conciencias se abre camino en estas fechas en la psique de todos los seres humanos para recordar a la humanidad, aunque sea por un instante en el tiempo, el lugar eterno del cual todos provenimos. Existe un día dedicado a los demonios, otro a los santos, un día dedicado a los difuntos… Todo un proceso ritual al más puro estilo de los brujos, donde lo inframundano, lo terrestre, y lo empíreo se unen para la Comunión de los Sabios.

Es en estos días es cuando comienza propiamente la época oscura del año, y donde se observa la salida de la Hueste Salvaje con mayor fervor. En esta ocasión las Cortes Ocultas, junto con el conjunto que conforman las ánimas y otros poderosos espíritus, salen en procesión siguiendo diversas 'antiguas estradas', y de este modo incrementando la corriente mágica que mantiene esos caminos intransitables y ocultos a los ojos de los humanos, aunque para algunos se conviertan en algo irresistible. Interponerse en esa corriente neblinosa es tabú, y es especialmente fuerte en estas fechas.  El folclore de diversas zonas de la Península en relación a la procesión conocida como la Santa Compaña, o la Güestia nos proporcionará el marco adecuado para analizar algunas de sus características y la relación que estas tienen con algunos aspectos de la brujería y las tradiciones de tipo feérico.

Este fenómeno describe simplemente a una procesión nocturna de carácter fantasmal, que recorre ciertos caminos y cuya visión según el folclore, presagia la muerte inminente de algún vecino del pueblo, o provoca algún tipo de mal sobre la persona que ha observado el paso de la procesión. Los caminos suelen ser destacados o bien por su antigüedad, o bien por ser los caminos que se recorren durante el traslado de un difunto hacia el cementerio. Este caso es llamativo, ya que por tradición, este tipo de procesiones funerales, generalmente se hacen paradas en todos los cruces de caminos durante el traslado. Tal vez por ello dicen que es más común encontrar a la Compaña en estos lugares, como si de alguna forma se manifestara en paralelo a la tradición del traslado de los difuntos. Sin embargo, hay mucho más que considerar al respecto, y personalmente no creo que ese sea necesariamente el motivo principal, aunque sí podríamos decir que es el motivo más conocido popularmente.

Existen variantes de estas procesiones, pues no siempre se han manifestado durante la noche, y no siempre son una procesión multitudinaria, sino apariciones de un solo ente, o unos pocos. A veces están envueltos en sudarios blancos, y portan cirios encendidos, aunque la mayoría de las veces solo se manifiestan como luces. En este último caso se relaciona la aparición de las luminarias con el presagio de muerte cuando estas son vislumbradas rodeando la casa donde habita el próximo fallecido, algo que como veremos tiene una interesante correlación con otras culturas europeas.

En todo el norte de Europa encontramos un fenómeno idéntico llamado la Caza Salvaje, y que en España es más conocido como la Hueste o la Güestia. Aunque en nuestro país este fenómeno está impregnado de la imaginería propia de la Santa Compaña, la definición del término no da lugar a conjeturas, ya que significa literalmente “ejército en campaña”, algo que se aleja enormemente de la austeridad y el mutismo asociado a la Santa Compaña, más en línea con las influencias cristianas populares. La Caza o Hueste Salvaje, es un fenómeno muy extendido por todo el continente europeo de origen más primitivo, que podríamos considerar antecesor de la Santa Compaña, una versión pagana de esta procesión de espíritus.

Las apariciones de esta Caza Salvaje son muy similares en sus efectos a las de la propia Santa Compaña. Pero quisiera destacar antes de continuar que existen versiones de estas cabalgatas que aunque de carácter oscuro, incluyen un destacado culto a los ancestros y la presencia benigna (y no maligna) de algunos tipos de espíritus, sobre todo en relación a los cultivos y la fertilidad de la tierra.

Se suelen enseñar en el folclore diversos métodos y símbolos para protegerse de la influencia de la Compaña que contienen una parte visible de un conjunto de elementos metafísicos presentes en algunas prácticas de brujería. Además algunas de estas fórmulas populares para salvaguardarse de los males de la Compaña también nos indican tras su análisis la naturaleza espiritual de los seres que enfilan la travesía.

Una de estas fórmulas de protección (la más común) incluye el trazado de un círculo, a veces inscritos con símbolos de carácter sagrado como una estrella de seis puntas o una cruz de brazos iguales, dentro de cuyo perímetro se ha de permanecer sin levantar la vista nunca; mientras tanto se realizan rezos para atraer protecciones divinas, alejar la influencia de los espíritus, y sencillamente para evitar oírlos pasar. Otra variante es acostarse boca-abajo en el suelo del mismo modo, esperando que pase la compaña. Lo importante, se puede deducir, es no elevar la vista, un tabú que también encontramos asociado indistintamente al encuentro entre entidades feéricas y los seres humanos.

Los cruceros y algunas vías encantadas son lugares preferentes de encuentro con la Compaña, como apuntábamos anteriormente. Lugares de intercesión estos que de antaño se ha asociado al culto de los brujos, encuentros fortuitos con el diablo o con mujeres de naturaleza siniestra. La aparición de esta procesión de entidades en ocasiones se hace visible, aunque la mayoría de veces viene acompañada de cierta sucesión de sensaciones que dan a entender al transeúnte que algo extraño está pasando a su alrededor. Estas últimas pueden resultar en cambios repentinos de percepción, una rotunda sensación de silencio seguida de una extraña ráfaga de viento, la sensación de haberse perdido en una zona aparentemente conocida, manifestaciones de tipo augural, o algún acto reflejo que impide continuar caminando al transeúnte.

Las visiones suelen resultar a veces en forma de fuegos fatuos o cierto tipo de niebla especialmente luminosa. En este caso en el folclore europeo, estos fuegos misteriosos se suelen relacionar con espíritus no solo de las ánimas, como queda patente en las narraciones acerca de la Santa Compaña, sino a otro tipo de seres de naturaleza feérica o hasta con la presencia de los brujos.

Existe una leyenda galesa que describe cómo un campesino se encuentra con un ‘pwca’ (término que designa a cierto tipo de espíritu salvaje al igual que al fuego fatuo). En este encuentro, el campesino parece darse cuenta, mientras volvía a casa al anochecer, que la luz que está viendo delante de él forma parte de una linterna que porta una figura oscura. Esta figura oscura tiene varias interpretaciones, ninguna de las cuales resultan extrañas al fenómeno de la Compaña. Según describe el folclore, la Santa  Compaña como procesión de almas, está encabezada por un ser humano que viste con atuendos negros y lleva una linterna en su mano derecha y un caldero con agua bendita en su mano izquierda, un símbolo este que lo relaciona con el otro mundo especialmente. Si consideramos ahora las descripciones populares acerca de aquel otro fenómeno llamado la Caza o la Hueste Salvaje, encontramos igualmente que está encabezada por un dios negro con cuernos, (otras veces montando a caballo y casi siempre acompañado de perros sabuesos), asociado al mundo inferior, que se presenta de la misma guisa, tal vez sin caldero, pero con asociaciones psicopompas evidentes.

El Hombre de Negro, además, es una figura tradicionalmente asociada al culto de los brujos en el folclore brujeril europeo. A nivel mitológico, bajo esta oscura figura se esconde el dios negro que encabeza la Hueste. Sin embargo, tiene un nivel práctico dentro de los conciliábulos nocturnos de brujos, en cuyo caso, cumple un papel o de mensajero, o como de líder de un coventículo. Lo curioso de todo esto es que esa figura se mimetiza perfectamente con el hombre de negro asociado al fenómeno de la procesión de las ánimas. Según nuestra experiencia esta coincidencia no es casual y tiene una aplicación práctica en ciertos trabajos de brujería asociados con las Huestes, donde la persona que ostente este cargo cumple una función como la personificación viva del dios con cuernos, psicopompo y líder de la Compaña Noctuna. Estos paralelismos entre la tradición del hombre negro que encabeza la Santa Compaña y aquella del dios con cuernos dibujan una clase de simulacro ritual cuyo fin es liberar el alma de los brujos para participar en los vuelos nocturnos de los espíritus. 

Este es un momento de poder muy relevante que se alarga hasta la época de la epifanía, que resulta en una importante ocasión de iluminación y comunión con los espíritus que nutren nuestras Artes y nuestra Visión. Hay otros momentos clave en el año donde se vuelven a producir cabalgadas de este tipo entre los humanos y los pálidos, pero sin duda estos meses es más fuerte para nosotros los humanos, debido a la progresiva oscuridad estacional, que es especialmente propicia para alterar las sensibilidades psíquicas para con el Otro Mundo y más conforme a la presencia de la luna llena.

Promesa, Juramento y Palabra

miércoles, 11 de abril de 2012

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Promesa, Juramento y Palabra

de Nicholaj de Mattos Frisvold
(Publicado con permiso del autor)

(Hércules en la encrucijada de Albrecht Durer)

"Los grandes navegantes deben su reputación a los temporales y las tempestades."

- Epicuro

Dar tu Palabra, Jurar, hacer una Promesa es un acto de consecuencias dramáticas. Era dramático en el pasado (así como lo es hoy en día entre las fes, cultos y mentalidades tradicionales); dar la palabra en un juramento ata a uno de cierta manera, tomando a los espíritus como testigos de la verdad. Encontramos contrastes en este ámbito desde Epicuro, quien consideraba que las amistades eran una forma de amor que danzaba alrededor del mundo y que sustentaba nuestro ser. Traicionar la amistad (file) en forma de daño, mentiras, engaños o traición para él era visto como la clave de la desgracia en su depravada carencia de honor. Para Epicuro era mejor acabar la vida de uno que traicionar a un amigo.

El hombre moderno ya tiende a no dar el mismo valor a los juramentos y las promesas. Las promesas y los votos se rompen fácilmente en referencia a alguna estrategia de auto justificación o la demonización del otro. Curiosamente las promesas rotas a menudo vienen seguidas de acciones punitivas sobre el otro por medio de aquel que se siente culpable de romper el juramento o la promesa. Esta culpa toma forma de auto justificación. En lugar de admitir la culpa uno busca explicar las razones por las cuales se ha roto la promesa y miente acerca de los fallos del otro, reales o imaginarios. La verdad empieza a distorsionarse y a ser distorsionada en algo que el culpable puede condenar, en un acto de deshecho de la culpa que se pega como las moscas atraidas a las heces.

Otra forma de juramento es el juramento del caballero, donde uno jura a la Corona a ser leal, a ser sirviente y a ser fiel. El verdadero caballero estaría en cualquier momento dispuesto a dar su propia vida en defensa de los más débiles o de la corona.

Cualquier juramento, ya sea en un matrimonio de cualquier clase, o a una familia o cónclave, espiritual, de sangre o clánico sigue el mismo patrón. Mediante la intención y la palabra llamamos a nuestros daimones a ser testigos de nuestro juramento. Si esto se hace con un corazón puro y con una intención verdadera y afectuosa, la traición a nuestra palabra está sujeta a traer sobre nuestras palabras al cakodaimon - el espíritu que nos empuja hacia el mundo de los apetitos y los deseos conmovedores.

El cakodaimon a menudo se representa en forma humana y está íntimamente conectado al concepto del mal de ojo. Es como que el cakodaimon se manifiesta en este particular vínculo entre la envidia y la glotonería. El mal de ojo puede tornarse en una adicción cuando uno está constantemente victimizándose, echándole la culpa a quienquiera que destaque en la vida de la víctima por su desgracia. Esto es la envidia en movimiento, porque la víctima se consume en el sentimiento de estar siendo tratado injustamente o de no dársele la parte que le corresponde de lo que sea que el mundo tiene para ofrecer. La envidia no es solo acerca de desear lo que tu vecino tiene - es también un sentimiento de la otra gente, aquellos culpados por la desgracia de las víctimas al ser poco meritorias de sus buenas fortunas. La víctima consumida por el mal de ojo de su propio cakodaimon rápidamente toma el carácter de un caballero mal guíado que busca justicia por su propia auto traición - y la mentira se usa como un velo de la verdad en el nombre de la justicia. Este es el tipo de justicia que busca culpar a otros de las desgracias propias. Es el tipo de justicia que busca una cabeza de turco fuera de sí mismo. Es una justicia que está cegada por la propia convocación del propio cakodaimon. Porque la justicia es, como Epicuro dice:... "un tipo de pacto para no dañar ni ser dañado".

Una persona que está bajo la influencia de su daimon negativo vivirá en un mundo hostil y verá las acciones y palabras bien intencionadas de un amigo como una provocación y a menudo un ataque sobre la mismísima alma y a la persona de aquel que decidió victimizarse a sí mismo. Contra más débil sea una persona, más aflora la necesidad de tener todo bajo control y juzgar. Uno busca castigar en nombre de la justicia. Es un fuego negativo desenfrenado que echa cenizas y ascuas en la boca del débil, y los juicios, el chismorreo y el carácter enfermo aumenta y aumenta hasta que él mismo justifica cualquier mala acción, porque el débil, la víctima, al final encontrará que está en su derecho castigar a los opresores. Y con opresores me refiero a aquellos que son traicionados. Tales son las formas de los oscuros daimones personales vagando en la restricción y la oscuridad. Es un sufrimiento, un auto odio que es demasiado pesado de llevar y el débil cree que esa carga debe ser dada a alguien culpable de la miseria auto-inflingida.

Una persona sabia luchará a toda costa por mantener esas fuerzas aprisionadas en favor del espíritu de la comprensión y la tranquilidad. Una persona sabia nunca culpará a nadie, sino que se dará cuenta de que las elecciones traen consecuencias y se aproximará a ello con interés. Una persona sabia es siempre humilde en toda forma de tormentas y fieros vientos, y buscará comprender mediante la virtud de la aceptación, porque esto llamará al carácter honrado y al brillo serpentino del agathodaimon - nuestra naturaleza perfecta que se despliega en amor, compasión y comprensión. No hay justicia punitiva donde nuestra naturaleza perfecta descansa entre alas de amor en el ojo de la tormenta, solo paz y aceptación; así podemos avanzar, más sabios y más satisfechos al dominar otra prueba u obstáculo.

El juramento es un vínculo, y romperlo traerá consecuencias. Contra más íntimo es el vínculo más dolor y daño viene con su ruptura. Romper la palabra dada es como romper vasos sanguíneos y nervios. Si significó algo cuando la se dio la palabra, le seguirá dolor. La tendencia para alguien que lo ha roto (sea por traición o mentiras) es ser consumido por la necesidad de justificar la propia falta de honor. Pero no hay nada que justificar - solo la aceptación y la verdad liberará a quien rompe el juramento. Es un dolor tremendo que sigue a quien rompió su palabra, muy diferente del dolor de la aflicción que se deja en el corazón del traicionado.

Esta dinámica está implementada en toda situación donde se da un juramento, una promesa y la palabra; esta está solo mediada por grados y proximidad.

Dar la palabra es invitar a los propios daimones a ser testigos de la verdad. La traición traerá desafíos a los que uno puede sucumbir, o verlos como oportunidades de rectificar los pasos deshonrosos. El juramento llama a la verdad y ata la sangre, el corazón y el alma en un instante atestiguado por espíritus, elementales y ángeles. El juramento es una muestra de amor que despierta la bondad y la verdad, porque esta es la naturaleza del acuerdo, no dañar ni ser dañado. Y tal vez, a la larga, ¿unas gotas de verdad amarga son mejores que litros de mentiras dulces?

Traducción de Francis Ashwood

El Arte Hoy

viernes, 19 de agosto de 2011

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Me gustaría compartir hoy un artículo que nos invita a reflexionar seriamente sobre la profundidad espiritual de las bases que sustentan las prácticas ritualísticas de los brujos de hoy en día. Si bien este fue publicado en 1964 en la revista Pentagram, a día de hoy creo que su especial trato del tema expuesto resulta quizá aún más relevante, en vista de la gran acogida que tiene hoy en día la brujería en algunas de sus manifestaciones modernas.

Es destacable la ironía inicial con la que parte el artículo, al igual que la paradoja de que los practicantes de brujería que pertenecen a linajes cuyos orígenes son muy anteriores al resurgimiento del interés público en la brujería de mediados de nuestro siglo, en muchos casos sean más conservadores que los propios practicantes tradicionales. Pues si algo tengo en claro, es que existe una gran diferencia entre el “tradicionalismo” y el “conservadurismo”, la cual es básicamente la incoherencia de este último con la realidad del presente y el cambio.

Su autor, Robert Cochrane, es el fundador del Clan de Tubal Caín, una de las recensiones de brujería tradicional inglesa más sobresalientes y de mayor influencia en las prácticas de brujería tradicional contemporánea de muchas agrupaciones de practicantes de dentro y fuera de las Islas Británicas.

Sin más, aconsejo una lectura con mente auto-crítica de las siguientes palabras, pues sin duda son sabiamente contundentes.

 
Fotografía propiedad de Marcha Osún Lvnae

El Arte Hoy

De Robert Cochrane

(Este artículo ha sido publicado con permiso del actual titular de los derechos de autor de Cochrane. Por tanto está prohibida su reproducción en cualquier forma fuera de este blog sin previa autorización.)

 Copyright 1964 Robert Cochrane

Traducción: Francis Ashwood

La Brujería, de acuerdo a aquellos que son brujos modernos, es el Arte de los Sabios. Una creencia simple pagana, llena de antiguas tradiciones que son interesantes, simples virtudes, y --si fuéramos a creer a sus detractores-- algunos antiguos vicios. De acuerdo con información adicional es una religión tradicional basada en un concepto sumamente simplificado de los trabajos de la Naturaleza. Es, como se deduce de sus rituales conforme se han divulgado, un intento de sobornar a la Naturaleza mediante varias acciones y creencias a estados maleables, de modo que la Naturaleza funcione de acuerdo a las necesidades del coven, y a lo que el coven cree ser bueno para la sociedad en general, en lugar de que la Naturaleza continúe a su dulce propio modo. Si fuéramos a creer las varias entrevistas llevadas a cabo en televisión y los periódicos, esto tiene un efecto no sobre la Naturaleza, sino sobre el brujo, ya que hay una noticia de una bruja que afirmaba que ella creía que el sol no iba a volver a salir si ella no emprendía sus rituales.

La faceta interesante a obtener de tales derroches de publicidad es que pareciera que el Arte rápidamente se ha convertido en una escotilla de escape para todos aquellos que desean regresar a una forma de vida más simple que la continua carga creciente de la sociedad contemporánea. En muchos casos el Arte se ha convertido en un refugio en el cual, aquellos que no han tenido éxito al resolver varios problemas personales, se esconden, mientras que el torrente de tecnología, bombas de hidrógeno, y todos los demás bienes de la civilización pasan de largo por encima sin causar daño.

La Brujería Moderna podría describirse como una tentativa del hombre del siglo veinte de negar las responsabilidades del siglo veinte. Es una creencia segura e ingenua de que la Naturaleza es siempre buena y amable. Es también una creencia, o así lo pareciera, de que si tu personalmente puedes ir hacia atrás en la evolución del pensamiento, entonces tal vez el resto del mundo pueda seguir el ejemplo. Muy bien, el Arte es todas las cosas para todos los hombres, si es una simple creencia panteísta para aquellos que piensan así, en eso se ha convertido, ya que los Misterios evolucionaron para todos los hombres, y el Hombre evolucionó para todos los Misterios. Lo cual de necesidad nos lleva a preguntarnos qué son los Misterios.

Todo pensamiento místico está basado en una importante premisa: la comprensión de la verdad en oposición a la ilusión. El estudiante de los 'misterios' es esencialmente un buscador de la verdad, o como las tradiciones antiguas lo describen, la "Sabiduría". La magia es solo una consecuencia de la búsqueda de la verdad, y mantiene una posición inferior a la verdad. La Magia, que es el desarrollo de la voluntad total, es un producto del Alma en búsqueda del conocimiento último. Es una reflexión tardía de un asunto mucho más grande, la habilidad de usar una fuerza que ha sido percibida mientras se buscaba un objetivo más importante dentro del ser. Ninguna verdad genuina esotérica puede ser escrita o puesta en el marco intelectual del pensamiento. Las verdades implicadas han de tomar parte durante la comprensión del alma. La verdad de este grado no está sujeta al pensamiento empírico y es solamente aparente al ojo del que contempla, y a aquellos quienes han seguido un camino similar de percepción. A través de la historia de la humanidad han existido mitos, escuelas de sabiduría y maestros que han mostrado el camino para alcanzar un conocimiento básico del pensamiento esotérico y la filosofía mediante el uso de la inferencia en lugar del método directo para enseñar los acercamientos a la verdad cósmica. El secretismo de estos Maestros no tiene nada que ver con proteger los Misterios, ya que todo lo que puede decirse acerca de los Misterios ya ha sido escrito en el folclore, el mito y la leyenda. Lo que no se ha publicado es la explicación. Se reconoció que estas leyendas, rituales y mitos eran caminos que atraviesan muchas capas de consciencia hasta el área de la mente donde puede existir el alma en su totalidad. Estos y sus disciplinas y enseñanzas circundantes se convirtieron en lo que Occidente describe como los Misterios. Los Misterios son, en esencia, un medio por el cual el hombre puede percibir su propia divinidad inherente.

Durante la persecución los adherentes del sistema Mistérico pasaron a la clandestinidad y unieron fuerzas con las creencias aborígenes de las masas, y así se convirtieron en parte de la Brujería tradicional. Pasaron siglos y el significado que subyace a muchos rituales se olvidó, o relegó a observancias supersticiosas de la Naturaleza elemental. Mucho de los viejos rituales que han sobrevivido se osificaron y se repitieron de memoria, en lugar de por entendimiento. Consecuentemente se ha transformado en algo estático y remoto a su propósito original, que era el iluminar el mundo exterior. En los círculos cerrados de algunos covens hay más dogma e intolerancia de la que hay en muchas secciones de la moribunda iglesia Cristiana. Muchos brujos parecen haber dado la espalda a la realidad del mundo exterior y se contentan con seguir, como loros, rituales y creencias que saben que no tienen ninguna relación con el siglo veinte y sus necesidades. No ha existido causa para una religión de la fertilidad en Europa desde el advenimiento de la vertedera doble en el siglo trece, el descubrimiento de la siega, la crianza selectiva de animales, etc. Afirmar, como algunos brujos hacen, que hay una mayor necesidad en el mundo de fertilidad de mente que antes es subestimar hechos generales, ya que la Europa Occidental moral y socialmente ha avanzado más sin el Antiguo Arte y su séquito de supersticiones de lo que nunca lo ha hecho con él.

El valor del Antiguo Arte hoy día es que en él yacen las semillas de la Antigua tradición Mistérica. A través de esto, el brujo puede percibir los comienzos de aquello primordial en la sabiduría, el conocimiento de ellos mismos y de sus motivos. Los Misterios genuinos están abiertos a todos, porque cualquiera que tenga suficiente experiencia puede entender ese Mensaje básico. Cerrar la mente humana para protegerla de las circunstancias exteriores que son hostiles, no es una forma de descubrir aquello del interior de uno mismo que es lo más profundo, sino regresar a una madre claustrofóbica que finalmente va a asfixiar al hijo. Si, como se afirma, los Dioses son amables y Ellos son todas las cosas, entonces ¿por qué el brujo del siglo veinte huye tan rápido de ellos en la práctica de las "viejas Antiguas Artes"? En la fosilizada tradición supersticiosa hay profundos secretos escondidos, secretos plegados en las creencias y acciones más mediocres. Estos grandes secretos, secretos del alma y del destino, son solo aparentes a plena luz, no en el ilusorio mundo de Ye Olde English Wiccen. Si los brujos han de sobrevivir entonces la religión debe someterse a algunos cambios violentos y radicales. Cambios que diseccionarán el ritual para examinarlo, de modo que el contenido espiritual se vea claramente. Cambios que deben tirar de una patada muchas vacas sagradas para ver si todavía dan leche.

La filosofía inherente del Arte fue siempre fluida, y fluida debe volverse de nuevo antes de que dé la última boqueada bajo una montaña de desfasados disparates, una teología y filosofía a medio hacer. Los brujos no se pueden retirar del mundo durante más tiempo, no hay sitio para nosotros en esta sociedad a menos que tengamos algo válido que ofrecer, y participemos en su evolución social.