Brujería córnica: entre la luz y la oscuridad

miércoles, 13 de octubre de 2010

 

El Pellar y sus orígenes

La brujería córnica se refiere al conjunto de prácticas mágicas tradicionales de los brujos del condado de Cornualles, al suroeste de Inglaterra. Es una de las provincias más enigmáticas del país, con una historia y cultura bastante peculiares en comparación con el resto de condados. Antes y durante la ocupación del Imperio Romano y la posterior invasión anglo-sajona, Cornualles resistió las ocupaciones y el paso de los invasores extranjeros, y mantuvo sus raíces culturales sigilosamente, tal vez favorecidos por la situación geográfica de la península. Hoy en día es una de las seis naciones celtas, y su comunidad se mantiene fuertemente arraigada a sus orígenes. En el último siglo han visto una recuperación considerable del uso de la lengua britónica nativa que les caracteriza como tal: el córnico o Kernewek.

No es de extrañar pues, el carácter individualista de los sabios (en inglés ‘cunning folk’) córnicos, al igual que la continuidad histórica de la que han sido partícipes. En Cornualles existen numerosos linajes en relación a una corriente de práctica mágica iniciatoria a cuyos practicantes se les denomina ‘Pellars’. En general se trata de practicantes que trabajaban en solitario o en pequeños covines. Sus prácticas se han considerado siempre como parte de un ‘Oficio’ al servicio de sus comunidades y de hecho así se han mantenido hasta hoy día en la cultura de este peculiar condado, donde se han recogido numerosísimas leyendas del folclore en relación a la brujería, el Otro Mundo, a seres fantásticos asociados a numerosos enclaves mágicos y lugares de poder. En cuanto al conocimiento de la brujería de esta zona, cabe mencionar el inestimable trabajo de recopilación de Cecil Williamson, fundador del Museo de Brujería de Boscastle, en 1951. Este hecho junto con la notoriedad de algunos Pellars le ha valido la caracterización a Cornualles como uno de los ‘últimos baluartes de la brujería’ de Inglaterra.


El espíritu de Bucca

En la tradición de los Pellar existen distintas recensiones, las unas más sincréticas que las otras, pero en lo más oscuro de todo el panorama brujeril del lugar, encontramos una veneración a una antigua deidad cornuda llamada Bucca. La palabra en sí parece provenir del Proto-Indo-europeo, ya que la raíz es fácilmente rastreable por todo el continente, siempre en relación con el macho cabrío o excepcionalmente refiriéndose a cualquier animal con cuernos o astado. En ocasionas el término hace referencia a un espíritu de la naturaleza o a una entidad que contiene las características del macho cabrío, que se puede rastrear en lugares tan dispares entre sí como son Inglaterra, Irlanda, y Eslovaquia, Italia, o España, todos ellos enclaves célticos en algún momento de la historia. Todo parece indicar que en esencia este tipo de entidades se corresponden con el apelativo del ‘Padre de los brujos’ de la brujería europea. Sin embargo, en Cornualles, este tiene algunas peculiaridades que lo diferencian.

Bucca es una deidad telúrica asociada a todos los fenómenos naturales, como la fertilidad, el clima o a las estaciones. En su aspecto más oscuro, representa también los misterios de la tierra, y hasta cierto punto al señor de las bestias y de los seres del Otro Mundo o Annown. Pero para los Pellar que lo veneran, Bucca no solo representa a un poderoso espíritu de la naturaleza, sino también al diablo de los brujos como iniciador del Camino de los Sabios. También es considerado el primero del linaje de los Pellar y como tal, un ancestro para los que son de la ‘Sangre’. Es una entidad andrógina, no tiene ninguna característica que lo asocie a ningún sexo, lo cual hace de ella un espíritu de carácter muy primitivo. Se suele considerar en dos aspectos complementarios como Bucca Gwidder (el Bucca blanco) y Bucca Dhu (el Bucca Negro), que representan los opuestos en la naturaleza. En la transcendencia y resolución de dichas oposiciones es donde el Pellar encuentra el camino de la sabiduría, principio que se representa por una llama que arde entre los cuernos de la deidad, el llamado Fuego de Astucia. En este aspecto, a veces se le llama Bucca Gam (el Gran Bucca) y con esto hacen de esta entidad una deidad triple y un perfecto ejemplo de la Cabra Sabbática de las antiguas ceremonias de los brujos.


Aspectos de la praxis

La práctica de los Pellar está completamente basada en el dominio de las artes mágicas y del trabajo con los espíritus y las fuerzas de la naturaleza. Esto les permite llevar a cabos actos curativos, adivinatorios, de protección, exorcismos, o la carga de sustancias siguiendo técnicas tradicionales. Las fuentes del practicante son las enseñanzas orales de otros Pellar, y por extensión las fuentes relevantes del folclore local, o la propia intuición. También ha existido una notable influencia de los antiguos grimorios medievales en algunos aspectos de esta tradición, especialmente en lo relacionado con el cálculo de los momentos astrológicos y la creación de talismanes.

En lo relativo a las celebraciones estacionales, la brujería córnica se ha mantenido siempre integrada dentro de las celebraciones populares del condado. Se observan seis festividades principales, que más o menos se corresponden con las ocho festividades tradicionales del calendario pagano actual, pero sin contar los equinoccios. A pesar de ello, el Pellar siempre mantiene una estricta mentalidad práctica con respecto a estos cambios, y por tanto llevan a cabo rituales estacionales cuyo objetivo es imbuirse de la esencia de la estación, así como liberar o retener ciertas potencias telúricas para favorecer así la sucesión de las estaciones y su propio trabajo mágico. Por ello estas celebraciones, se llevan a cabo, no necesariamente en una fecha concreta, si no que se espera a que la tierra muestre ciertos cambios, que son los que marcarán el momento de transición pertinente. Lo mismo sucede con las fases lunares, que forman parte integral de este proceso y del entrenamiento de los Pellar. Hace unos meses escribí acerca del factor lunar desde la perspectiva de la brujería córnica en una entrada llamada La Luna y la Serpiente. Referirse a este artículo para explorar el valor de las fases lunares en el trabajo de los Pellar.

Esto nos acerca al concepto de Sarf Ruth, o la Serpiente Roja. Este concepto hace referencia a la propia energía vital de la tierra o sprowl, y está estrechamente asociada a las corrientes telúricas conocidas popularmente como ‘leys’. Estas corrientes son en la mayoría de los casos las que marcan los lugares de poder de donde los Pellar obtienen gran parte de sus virtudes. Por tanto resulta de gran importancia en el Arte de los Pellar el saber reconocer estas emanaciones de la tierra. Existen también lugares conocidos por la tradición donde se concentra naturalmente una gran cantidad de sprowl. Son lugares de una liminalidad muy grande, y donde generalmente suelen darse una serie de fenómenos de carácter espiritual. Para que nos entendamos, se podría decir que son lugares donde el velo que separa ambos mundos es mucho más fino.


Herramientas de trabajo

Para llevar a cabo estos trabajos, el Pellar hace uso de diversas herramientas, de las cuales las principales son el gwelen, la piedra, el fuego y el hueso. El gwelen es un bastón que suele ser de metro y medio, hecho de madera de fresno generalmente, cuya punta es bifurcada o está rematada con un asta de ciervo o con un pedazo de cuerno. Este sirve al Pellar para dirigir energía, para almacenar el sprowl durante las caminatas a través de los llamados senderos de la serpiente, o para centrar el poder en los rituales. También se emplea como representación de Bucca, y una vez clavado en la tierra establece en sí mismo el altar sobre el cual trabaja el Pellar y como tal representa un símbolo de autoridad. La piedra se refiere en este caso a un pedazo de cuarzo en crudo, piedra bastante apreciada por los Pellar por sus propiedades potenciadoras del sprowl. El fuego es el centro de luz unificador de las presencias invocadas en el círculo. Funciona también como elemento de transformación. El hueso representa sencillamente los atavismos primitivos de la tierra y a los Ancestros en el sentido más amplio de la palabra.

Se emplean también otras herramientas como, por ejemplo, la piedra Troy tan asociada a la tradición córnica. Es una piedra plana de pizarra con el laberinto cretense tallado sobre ella, aunque evidentemente se pueden emplear otras clases de piedras. El propósito del laberinto, es inducir el trance a través de una técnica tradicional de los Pellar. Este laberinto también es uno de los símbolos más característicos del Dios/a Cornado/a de la tradición. También se emplea el caldero, como elemento transmutador y contenedor de distintas sustancias y potencias. La escoba tradicional, y otras herramientas para barrer o purificar, también son empleadas siguiendo diversas técnicas. También se usan dagas rituales (collel) con mango de cuerno o asta preferiblemente, las cuales siempre han de estar afiladas, pues en la brujería córnica se emplean para cortar, tallar, etc. aunque también para dominar cierto tipo de potencias para las cuales el uso de las varas, fabricadas en distintos tipos de maderas según su función, sería inapropiado.

Otras dos herramientas muy importantes son el cuerno o el cáliz y el cuenco, que comúnmente están fabricados en madera, o barro cocido. Estos sirven para realizar el acto de comunión principal que mantendrá vivo el vínculo entre el brujo y los ancestros, los espíritus aliados y Bucca. Esto constituye una parte importantísima en la práctica, pues sin esta propiciación de los lazos espirituales, el brujo se verá en muchas dificultades para desarrollar satisfactoriamente sus trabajos. También se emplean sustancias como hierbas, piedras muy específicas, velas, todo a la antigua usanza, es decir, no se emplean correspondencias de color, y las piedras usadas son básicamente piedras de propiedades peculiares, no tienen por qué ser minerales (de hecho apenas se usan), inciensos, aceites o polvos, los talismanes ya mencionados, tierra, espinas, huesos, etc.


Danzar entre los cuernos

La práctica de la gnosis y el éxtasis constituyen uno aspectos más complejos de la praxis. Ya hemos mencionado la importancia del dominio de ciertas artes relacionadas con el manejo de fuerzas y la comunicación con espíritus de diversa índole. El Pellar trabaja en muy íntimo contacto con la tierra no solo con el fin de mejorar la calidad de su Oficio, sino también (y muy especialmente) para el desarrollo de la conciencia espiritual.

Siguiendo las técnicas de la brujería córnica, el Pellar llega a comprender la realidad del ser humano y de su función en relación al resto de seres dentro del todo que constituye de la Naturaleza. Este conocimiento permite desarrollar los principios adecuados para el reestablecimiento de un orden natural, donde se hayan producido desequilibrios. Son estas unas técnicas cargadas de pragmatismo y austeridad, y el trabajo que se desarrolla da lugar a una experiencia del ser totalmente libre de ataduras, lo cual capacita al Pellar para llevar a cabo exploraciones complejas que ayuden a la evolución del espíritu. Muchas de las prácticas buscan desencadenar estados de transformación interna que lleven al verdadero estado de gnosis, del cual recuperar conocimientos y sabiduría arcanas. Estos estados pueden equipararse a los viajes al Sabbat, durante los cuales el brujo libera su espíritu del cuerpo para adentrarse a un espacio estático donde comunar activamente con todos los seres y fuerzas del Otro Mundo.

En palabras de Gemma Gary:

“La sabiduría se gana por medio de la inmersión experiencial, de modo que buscamos, en la apertura de los caminos, imbuirnos de la experiencia total de nuestro lugar de trabajo, la fuerza telúrica, el sprowl, las virtudes y presencias conjuradas. Al moverse alrededor del Compás, el cuerpo y el ser del brujo se transforman en el vehículo activo y recipiente de aquellas cosas que se encuentran en el interior y en el exterior. La familia del círculo, su egrégora, las fuerzas, virtudes, presencias atavísticas y la divinidad del brujo se reifican en la coordinación armónica de forma y fuerza como una entidad holística, todo en uno (simbolizado por el 'fuego encantado' en el centro del círculo de los brujos), así las experiencias que se encuentran en el interior del círculo de los sabios se transforman en 'sabiduría ósea'.” (de su web cornishwitchcraft.co.uk)

A través del análisis y puesta en práctica de dichas técnicas y arcanos de la tradición, el Pellar busca convertirse en el mismo Bucca, alcanzar el estado de trascendencia que caracteriza a la deidad, a la vez que desarrollar una conciencia plena de la tierra y del entrelazado de los mundos. En ese conocimiento y en la aplicación de ese conocimiento, con sabiduría, es que el Pellar encuentra su principal fuente de inspiración. El brujo córnico que sigue los misterios del Maestro Bucca trabaja por mantener el orden natural de las cosas y servir al flujo regenerador de este orden a través de distintas observaciones rituales. En definitiva, un extenso trabajo de transformación alquímica interior y exterior.


Conclusión

Estas son a grandes rasgos las características básicas de la brujería córnica. Sería imposible plasmar en un solo artículo la profundidad y la totalidad de una tradición como la de los Pellar. Por ello es que han quedado fuera algunos elementos de la misma que he considerado menos relevantes para el propósito introductorio de esta entrada.