La Segunda Visión

lunes 13 de diciembre de 2010

 



La visión del mundo de los sentidos es una visión, que todos poseen ordinariamente, pero el mundo de los espíritus es visible solo para ciertas personas, y la posesión de esta visión adicional les da "las dos visiones", o lo que es lo mismo, "una segunda visión". A través de esta facultad ellos pueden ver los fantasmas de los muertos revisitando la tierra y los fetch, dobles o apariciones de los vivos.

Gregorson Campbell, John. Witchcraft & Second Sight in the Highlands & Islands of Scotland.
Fragmento traducido por: F. Ashwood


La segunda visión es un concepto muy arraigado en el folklore de los territorios gaélicos y galeses de Inglaterra. Hoy en día es lo suficientemente conocido como para referirme a él sin mayores prejuicios lingüísticos, ya que de alguna u otra forma, este fenómeno está bastante extendido en las tradiciones feéricas del folklore europeo. Se ha llamado de muchas maneras, y se ha conocido de diversas formas a lo largo de Inglaterra: ‘dà shealladh’ en gaélico escocés, ‘aa-hilley’ en manx, ‘lledrith-olwg’ en galés; pero lo importante es cómo todos los términos usados por el gentío han hecho siempre referencia a la capacidad de algunos seres humanos de percibir ciertas revelaciones del Otro Mundo.

Sin embargo parece ser que no era una capacidad de la cual los propios videntes tuvieran control, sino que más bien venía en determinados momentos muy señalados, envuelta en manifestaciones augurales al igual que de visiones y certezas que aterraban a sus canalizadores, como podemos apreciar leyendo los casos registrados por el folclore, ya que la mayoría de las veces apuntaban hacía la pronta muerte de algún conocido cercano. Pero como con todo conocimiento folclórico, debemos mantener una mente crítica y contextualizar y expurgar muchos de estos relatos populares de algunos elementos que se pueden considerar exageraciones o proyecciones de una cultura afectada gravemente por el juicio eclesiástico u otros factores por el estilo.

Hoy quiero dedicar esta entrada, no a ese conocimiento popular al que tenemos acceso a través de multitud de publicaciones sobre el tema, o a la experiencia prejuiciada de aquellos que vivieron el fenómeno de segunda mano. Hoy quiero hablar de esta capacidad tal cual y de la razón original por la cual se manifiesta en algunos seres humanos, y especialmente la relación que tiene (hasta donde yo puedo entender a día de hoy) con las tradiciones de tipo feérico. Tal vez porque el concepto en sí conlleva una serie de principios que es importante dominar antes de poder enfrentar los caminos que abren paso a las colinas sagradas.


La segunda visión y la clarividencia

Suele relacionarse el fenómeno de la clarividencia con el de la segunda visión. De hecho en muchos lugares donde no existía el término ‘segunda visión’ tal cual, se ha empleado ‘clarividencia’ como sinónimo. En parte podríamos decir que la clarividencia puede ser una posible manifestación de las potencias de la Segunda Visión, pero ésta última en sí misma conlleva en mi opinión una serie de efectos que en absoluto encajarían con la definición de ‘clarividencia’.

La clarividencia en sí es una capacidad de tipo psíquico que provoca la recepción de imágenes premonitorias o retromonitorias en relación a hechos generalmente ajenos a la experiencia personal del vidente. Las imágenes recibidas son estudiadas por el vidente antes de transmitir una resolución sobre su posible relevancia a la persona con la cual se vincula la imagen. Es decir, la información recibida parece tener su origen o desencadenar a partir de las vivencias pasadas o futuras de otras personas, de las cuales el vidente recibe destellos de imágenes con un mensaje implícito que luego habría de ser transmitido. Sin embargo la segunda visión funciona a niveles más profundos que la clarividencia, por medios y propósitos completamente diferentes.

Para empezar la segunda visión se basa en la capacidad de visión del Otro Mundo, no en las imágenes que forman parte de la memoria o la vida de otras personas. Este permea toda la realidad al mismo tiempo de manera sincrónica. Allí se encuentran todas las potencialidades espirituales que sustentan el mundo y el universo. Cuando se experimenta el Otro Mundo a través de la Segunda Visión, se unen en una sola visión/percepción tanto las manifestaciones del mundo físico como las sutiles presencias que existen en el otro lado, sean de la naturaleza que sean.

La mayor o menor claridad de visión depende del dominio que uno tenga de esta destreza, tanto como de las frecuencias vibracionales que desprendan los seres o las corrientes espirituales que nos rodeen en el momento de experimentar la segunda visión. Por tanto, no solo nos lleva a percibir la presencia de entidades espirituales de diverso tipo a nuestro alrededor, sino que además nos permite percibir de manera más activa las corrientes energéticas que permean la tierra, cuyos cruces crean potentes focos de apertura espiritual al Otro Mundo. Asimismo ocurre con las mareas, los ríos, las fuentes, los arroyos, las cimas de las montañas o las cavernas.

Cada uno de estos lugares desprende potencias distintas dependiendo de muchos factores que se den en el terreno. Y es la configuración del terreno la que ayuda a localizar los lugares donde habitan cortes de seres feéricos. Pero sabido es a través del folclore y los testimonios de aquellos quienes han vivido la experiencia de la segunda visión, que los seres feéricos son muy recelosos con este tipo de ‘fisgoneamiento’ por parte de los humanos en sus dominios. Por ello es que se encuentran tantas advertencias con respecto al tema que nos ocupa.


Remedios prohibidos y ordalías


Existen preparados tradicionales que según la tradición, nos permiten ver el mundo de las hadas. Estos suelen ser ungüentos, polvos o talismanes que se aplican sobre alguna zona del cuerpo, pero en un lugar completamente privado, ya que si algún ser feérico descubre al humano aplicándose tales remedios o mostrando ciertos símbolos, pueden recaer toda una serie de males y maldiciones sobre el intruso, desde mala fortuna, enfermedades de diversos tipos, o incluso la locura o el terror.


Los dones venidos de los reinos feéricos son algo que requieren de un arduo trabajo por parte del buscador de los Caminos de Hadas, y requiere de una densa aplicación de conocimiento y ‘leyes’ que si se rompen, pueden acabar cerrando puertas a los mundos espirituales de forma tajante. El uso de este tipo de ungüentos feéricos son métodos para atajar que gustan muy poco entre las cortes ocultas. En cambio el arduo trabajo para conseguir tales favores, y las consecuencias que tiene en el espíritu humano, son muy valoradas por estos seres. Durante el mismo proceso de trabajo se imprimen sobre el ser humano una serie de cualidades del otro mundo que hace que los seres feéricos puedan reconocer al caminante de las Sendas Prohibidas como hermano y aliado.


La segunda visión no es algo en lo que se pueda entrenar tal cual, sino que es más bien una forma de conciencia incrementada mediante el trabajo ritual con seres feéricos. Por mucho que una persona se entregue a trabajos de tipo psíquico o de meditación profunda o incluso al trance, esto no asegura que se tenga la capacidad de la segunda visión. Lo que genera una importante diferencia con respecto a otras técnicas visionarias, es que la segunda visión como tal no funciona en un contexto estrictamente ritual o extático. En realidad, esta funciona incluso en un contexto normal y en ocasiones sin el control del humano capacitado, sobre todo cuando aún no se tiene un dominio limpio de este tipo de conciencia.



Peligros y precauciones


Nunca se debe abusar de la experiencia de la segunda visión. Por su propia naturaleza, es un tipo de capacidad que puede resultar agotadora y dañina para la orientación física del humano que la experimenta si no se controla de la manera adecuada. La razón es que nos expone a una visión del mundo para la cual el ser humano no está naturalmente capacitado. El peligro de la segunda visión es similar al que puede causarnos el trabajo con otras técnicas visionarias.


El principal problema radica en que la experiencia de la segunda visión es procesada a través de nuestro subconsciente. La mente procesa la información que recibe de forma ordenada mediante símbolos, palabras, olores, sensaciones, recuerdos o intuiciones que se van acumulando en nuestra memoria. Pero además, el ser humano tiene una serie de instintos de defensa, que protegen la integridad de nuestro ser de cara a las experiencias directas del mundo, que repelen la presencia de cierto tipo de sensaciones o manifestaciones del mundo espiritual. De modo que si se acomodan en nuestro subconsciente percepciones, visiones, sensaciones relacionadas con el estado de la segunda visión, y nuestros instintos de supervivencia no están preparados para asimilarlos, podríamos sufrir las consecuencias más o menos traumáticas de que nuestro subconsciente quiera expulsar ese recuerdo del lugar en el que se encuentra dentro de nuestra mente. Si el proceso se ve bloqueado por alguna razón, a la larga puede generar paranoia, fobias, inseguridades, o momentos de psicosis que pueden ser un impedimento para el desarrollo de nuestras capacidades espirituales.


Por otro lado, la modificación de la percepción espacio-temporal del entorno mientras se permanece en estado de segunda visión resulta difícil de manejar en estados iniciales. Imagina por un momento que despertaras una mañana, y mientras haces tu día a día normalmente comienzas a experimentar al mismo tiempo un sueño en estado de vigilia. Aunque parezca algo fácilmente manejable, no lo es, y ni siquiera es suficiente con saber manejar los sueños de forma lúcida, aunque en todo caso, mejor si podemos hacerlo. Hay que ir más allá y bajar la velocidad de nuestra actividad física; nuestra mente entra en un estado más lento y denso para procesar la información que va recibiendo a través de los sentidos y de la segunda visión. Todo se fusiona en un solo espacio intermedio entre un mundo y el otro. La sensación de otredad es abrumadora y en el peor de los casos, por ejemplo, si la persona se encuentra en un estado de debilidad grande debido a una enfermedad o alguna dolencia física, puede generar el desvanecimiento del cuerpo, ante el colapso al que se puede ver sometida nuestra mente.



Virtudes y ventajas


Estas posibles dolencias pueden ser apreciables en estados tempranos de desarrollo. Pero más allá de los posibles peligros también existen numerosas ventajas relacionadas con esta forma de conciencia. Evidentemente, la acomodación correcta a la segunda visión entre otras cosas significa que tendremos más facilidad a la hora de tratar con entidades e integrar conocimiento espiritual, por el propio ejercicio de asimilar visiones de diversos tipos y encontrarles su razón de ser.


Esto al mismo tiempo crea una sensación de seguridad y firmeza a la hora de ritualizar en estados alterados de conciencia, o incluso durante el sueño. Además, como decía más arriba, los seres del mundo feérico reconocen con gran valía a las personas que tienen estas capacidades obtenidas a través del esfuerzo y las alianzas con los Pueblos Ocultos.


A un nivel más personal, las ventajas de la segunda visión son enormes para el trabajo con nuestro familiar interior o nuestro fetch. Agudiza nuestro contacto haciendo más directa y eficaz la comunicación e interacción entre ambos. Los seres feéricos tienen unas características muy similares a las de los dobles de los seres humanos, razón por la cual tradicionalmente los brujos solían transformarse en sus dobles ‘fetch’ para adentrarse en el otro mundo o en los cónclaves sabbáticos.


Otra ventaja es que al tener una comunicación tan limpia con las manifestaciones del otro mundo en nuestro entorno, tenemos más control sobre ello al mismo tiempo que podemos recibir más directamente las bendiciones del mundo feérico si sabemos cómo ganárnoslas, o incluso canalizar potencias curativas o espirituales para la carga de remedios, pócimas, hechizos, etc. Y también, como existe una buena comunicación entre las partes, con el tiempo, la persona que tiene la segunda visión y es capaz de controlarla, puede empezar a reconocer los patrones de comportamiento de los animales, los espíritus de la naturaleza, y los sucesos del día a día, hasta llegar a un punto en que se puedan realizar predicciones de tipo augural y prevenir accidentes, adelantarse a posibles malos acontecimientos o aprovechar al máximo momentos de grandes potencias.


Esto último sucede bajo la concepción del funcionamiento del Destino sobre la realidad. Según las Antiguas Tradiciones, todo en el universo está relacionado de alguna u otra forma y ningún elemento de la realidad está separado del resto. Esto conlleva que todo se mueva y suceda en armonía de modo que nada se escapa a los cambios y ciclos naturales. El ser que tiene la segunda visión aprende a dominar la ocurrencia de esos cambios y a reconocer cuándo algo va mal para actuar en consecuencia.


Con todo, también las capacidades adivinatorias se ven tremendamente favorecidas por el dominio de la segunda visión, se emplee el método que se emplee. En el caso de los métodos que se basan en la ayuda de los espíritus para realizar las lecturas, está ya más que claro las ventajas que resultan de la segunda visión por todo lo comentado hasta ahora. En aquellos métodos en que se emplean elementos físicos simbólicos o mágicos, como el tarot o las runas por ejemplo, teniendo en cuenta cómo funcionan estos métodos en cuanto a las fuentes de las que se obtiene la información que representan, es fácil determinar la mejora considerable que puede venir de la experiencia de la segunda visión.



Conclusión


En definitiva, el fenómeno de la segunda visión no es tan limitado como se puede apreciar en algunos documentos históricos que relatan la existencia y las experiencias de las personas que la tienen. Es cierto que estos documentos cumplen perfectamente el objetivo por el que se redactaron en su momento, pero no muestran todo el espectro de posibilidades que conlleva el fenómeno en sí.


Habiendo considerado sus posibles virtudes resulta más que evidente el por qué existen tantos casos en que los brujos tienen encuentros y maestros del mundo de las hadas. Según estos relatos, los contactos en el otro mundo en muchas ocasiones son los que enseñan directamente a los brujos las propiedades de las plantas o sus usos para propósitos diversos, o son incluso en ocasiones los que previenen de algún acontecimiento futuro que está a punto de afectar a su entorno más cercano. Según los relatos del folclore, esto también sucedía con los espíritus de los ancestros. Hasta qué punto tienen relación los seres feéricos con los ancestros de los hombres es un tema muy interesante que merece otra entrada aparte.


En cuanto a las ‘leyes’ del mundo feérico quisiera destacar que en esencia están basadas en los tabúes presentes en la entrada de un ser humano en reinos donde en principio no le corresponde estar y también en las limitaciones que nuestra propia configuración mental y espiritual representa con respecto a la configuración natural del otro mundo. Estos son puntos importantes que meditar y estudiar largo y tendido. Como siempre digo, el ser humano no es completamente autosuficiente cuando nos adentramos en terrenos de lo espiritual, pues el otro mundo no es un lugar en el cual nos corresponda estar todavía. Esto es una idea que repito a menudo, y sé que puede sonar pedante, pero para mí es muy importante. Actuar de acuerdo a ese principio puede salvar a muchos de quedar atrapados en aquel lugar o de abusar en exceso de los placeres y virtudes del conocimiento.