(King of Wands from the Greenwood Tarot by Chesca Potter)
El Oficio de los Pellar es una llamada de las sabias y sabios a los antiguos caminos y creencias, que abarca prácticas mágicas Cristo-Paganas ceremoniales populares, de protección mágica de maleficios, curaciones, exorcismo y eliminación de maldiciones a la gente, al ganado, a lugares y objetos, realizando adivinaciones, hechizos y conjuraciones de espíritus.
- Gemma Gary
Los Pellar del suroeste de Inglaterra son una clase de sabios que tradicionalmente han realizado operaciones mágicas al servicio de una comunidad enfocadas al mantenimiento de la armonía entre el populacho y las fuerzas invisibles locales y a promover un servicio de intermediación donde fuere necesario. De ahí que la raíz etimológica de la palabra se asocie al término "ex-peller", "re-peller" or "pell" (precipitar, apurar, asaltar) más el sufijo "-ar" que denotaría a la entidad agente del asalto. De cualquier forma parece que su función en este caso quedaría ejemplificada someramente en el oficio tradicional de los exorcistas. Pero tal vez este análisis etimológico del término responde a una visión popular demasiado limitada pues el "exorcista" es desde hace siglos un oficio asociado en Europa especialmente al servicio litúrgico judeo-cristiano. En esta entrada me gustaría llevar a cabo un análisis más distendido del término y las connotaciones culturales y metafísicas que definirían el trabajo tradicional del Pellar, tal y como se ha conocido en los últimos siglos en Inglaterra hasta nuestros días.
Para empezar tenemos que tener en cuenta que a lo largo de la historia la terminología que define a los practicantes de las Artes Mágicas ha sido variadísima. De ahí podemos considerar términos como "brujo", "hechicero", "curandero", "sabio", "mago", etc., como ejemplos de oficios relacionados paradigmáticamente con la práctica de operaciones de tipo sobrenatural para la mayoría de la gente. Y este es un factor importante, pues realmente es muy probable que estos términos no hayan sido originados por los practicantes de estas Artes, sino más bien por las personas que han recibido sus servicios o han sido testigos de sus quehaceres; lo cual quiere decir que la definición de estos términos denota más bien el tipo de servicio que presta, o por el cual es conocido en su comunidad, que un orden real dentro de los cánones de la Tradición Ocultista Occidental. Partiendo de esta premisa nos situamos dentro del ámbito del folclore o conocimiento popular para comenzar a desentrañar en qué consiste este Oficio dentro del ámbito de la brujería misma.
El Pellar era en primer lugar considerado una persona con habilidades extra-ordinarias para la interacción con los mundos invisibles. En virtud de lo cual estaba capacitado para la expulsión o atracción de espíritus mediante fórmulas diversas, que podían ser empleadas como una forma de purificación, bendición o maldición. Y aquí es relevante tener en cuenta la cosmovisión tradicional de los mundos invisibles por la cual todo lo que nos rodea está habitado por espíritus, algunos de humanos descarnados, otros de la propia naturaleza, y aún algunos asociados a la guardia del terreno, arboledas, cosechas, etc. En este contexto el trabajo del Pellar resulta extensible a no solo la expulsión de espíritus dañinos en un contexto doméstico, sino también para promover la buena relación con espíritus que favorecían las cosechas, o que afectaban al ganado de alguna forma. Es por esto que podemos considerar a la tradición de los Pellar como íntimamente ligada a algunos aspectos de la tradición feérica popular, aunque esta estuviera arraigada entre muchas familias, muy especialmente en ámbitos rurales. Se podría decir que el Pellar es un experto en este tipo de procedimientos y tiene un conocimiento más profundo del mismo.
Las fórmulas de las cuales se valen los Pellar para la realización de su trabajo, se corresponden con muchas de las que podríamos asociar a los brujos de todas las épocas; el uso de conjuros, oraciones, palabras sagradas o talismanes de diversos tipos. No es de extrañar en muchos casos el conocimiento que algunos tenían de los grimorios y a través de algunos de ellos de elementos bíblicos que tal vez posteriormente dieron lugar a recensiones de la tradición de los Pellar que sincretizaban el conocimiento puramente metafísico y primitivo con aquel relacionado con la acción de los Santos. A través de la influencia de los grimorios, el Pellar también debía adquirir conocimiento acerca de la astrología y los principios de la magia natural, de modo que en su totalidad la tradición de los Pellar no es radicalmente distinta de otras tradiciones de brujería. Pero aún así, me gustaría destacar el aspecto primitivo por encima de los elementos ceremoniales que enriquecen el conocimiento asociado a esta casta de sabios.
Uno de estos aspectos es la cosmovisión tradicional del mundo tripartita que siguen los Pellar, cuya constitución determina la mecánica que hace funcionar todos los actos de poder que realiza el sabio. En este caso, por ejemplo, la división del mundo se realiza en: el cielo (Nevek), la tierra (Nor) y el submundo (Annwn). Es en estos tres espacios diferenciados donde habitan todos los espíritus de la naturaleza, y es parte de las aptitudes de un Pellar viajar entre ellos y el interactuar con sus habitantes para la obtención de conocimiento y ayuda sobrenatural en sus operaciones mágicas, entre las que se encontraban prácticas nigrománticas. Podemos deducir por ello la importancia del ejercicio del trance y la visión estática como elemento desencadenante de la acción mágica, al igual que la presencia el Bastón Central, cuya función es la misma que la del Árbol del Mundo.
De todo ello se desprende necesariamente un acusado uso de la visión mágica del mundo que nos rodea, y un conocimiento empírico de los momentos de poder y de la presencia de los espíritus de los distintos mundos en el nuestro. Sin embargo es el aspecto más destacado de sus prácticas de cara a la comunidad el que ha determinado el nombre popular de “(re-)Pellar”, que es la realización de operaciones con espíritus. Aunque hay que notar que todos sus actos estaban asistidos por espíritus, incluso la carga de objetos y la curación a distintos niveles, como es común en las tradiciones de tipo feérico según los testimonios tanto del pasado como del presente más inmediato.
Otro de los aspectos ajenos a la tradición ceremonial es la importancia de la herencia como sistema de transmisión de poder. La herencia puede incluir textos, fórmulas, hechizos, conjuros, herramientas, u otros elementos que solo han de conocer los herederos y no han de ser difundidos, en la creencia de que de hacerse así, perderían su poder. Incluso parece ser que este tipo de elementos son transmitidos en la misma línea en la que se transmiten en España algunos conocimientos de los pocos curanderos y curanderas que aún existen en distintas localidades, i.e., que solo se transmiten una vez en la vida a una sola persona elegida (lo cual se denomina “transmisión única”). Sin embargo no se puede asegurar que sea así en todos los casos. Lo que sí se puede decir es que esta transmisión se lleva a cabo de forma confidencial y eso enriquece la línea de poder transmitido.
Esta herencia incluye conocimientos aparentemente supersticiosos e incluso en ocasiones historias que narran el origen mítico o histórico de donde se ha obtenido ese conocimiento heredado. Esto puede darse en forma de leyenda, en la que se narra con metáforas literarias cómo un espíritu instruyó a una persona que se convertiría desde entonces en Pellar. No es este un elemento extraño dentro de la tradición brujeril europea, donde este tipo de instrucción por parte de entidades espirituales está presente en el folclore brujeril de numerosos países, y es un fenómeno importante que resulta clave en algunos aspectos de la práctica de la brujería.
Ambos factores, la cosmovisión tradicional, y la herencia mágica, son los que definen al Pellar como perteneciente a esta corriente particular de práctica mágica. Como vemos después de todo, la metodología de trabajo de los Pellar no es muy diferente a la de otros practicantes de brujería u otros tipos de sanación. La diferencia es que están enmarcados en una arraigada cultura rural (en este caso del suroeste de Inglaterra) esencial para el sustento de una comunidad determinada del pasado, en un rico folclore en el que sobreviven creencias antiguas acerca de los tabúes de los mundos espirituales y los seres que habitan la noche.
Hoy las influencias han cambiado al igual que el enfoque que se da a las prácticas dentro de esta tradición. Ya hoy en día no hay tanta demanda como en el pasado; la vida de la gente de campo ya no está sujeta a las mismas necesidades. Y el Pellar es hoy guardián de la sabiduría popular del West Country, y tiene más tiempo para dedicar a los aspectos internos de la tradición. El trabajo de los Pellar sigue su curso por cauces tal vez menos enfocados a la magia operativa y sí más enfocados a la búsqueda de la sabiduría. Aunque los Pellars modernos en muchos casos aún mantienen su Oficio abierto al público que lo solicite.
Para terminar me gustaría compartir un fragmento perteneciente al libro Stories and folklore of west Cornwall de William Bottrell, publicado en 1880, que habla acerca de algunos aspectos de la praxis de los Pellar:
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Como diría un viejo Pellar
William Bottrell, Stories and folklore of west Cornwall (1880)
Traducción: Francis Ashwood"Deberías haber sabido, como te habría dicho un viejo Pellar si te hubieras dignado a hablar con uno sin sermonearlo, que el secreto de los secretos, las palabras no escritas que hacen a este libro útil, son los nombres de espíritus poderosos y benevolentes, por cuya ayuda se expulsa a los demonios. Estos nombres secretos, solo a través de los cuales se los podría invocar, se enseñan solamente de boca en boca, a los pocos que están iniciados, después de un largo periodo de pruebas, mentales y corporales, y un más severo examen, a través de nueve sabios, que los que son como tú aprobarían. Muchos, para pena suya, se han mostrado impertinentes a la hora de hacer el trabajo. Los sabios aseguran que si esos nombres sagrados estuvieran por escrito perderían su poder mágico.
Los signos místicos necesarios para obtener dominio sobre algunos espíritus, solo se trazan con arena, u otra sustancia (ceniza, tiza, etc.) de las que fácilmente se borran cuando a aquellos que se consideran dignos se les imparte el conocimiento. No hace mucho tiempo, el versado en la ciencia oculta se encontraba, en momentos indicados, en las solitarias colinas y en los mismos lugares en que los sabios acostumbraban reunirse en días de antaño para el examen de aquel que buscara ser admitido en su fraternidad, y para la conservación de su conocimiento místico. Los novicios eran principalmente examinados de sus competencias en la ciencia de la extensión, y en la realización de tales cálculos como se requieren para construir un esquema planetario en cualquier momento. No es que estas ciencias tengan mucha conexión con las más misteriosas materias de las que se trata en este manuscrito; pero se consideraba justamente que la persona que tuviera una mente capaz de comprehender problemas geométricos y de hacer cálculos astrológicos abstrusos, era digno de ser admitido en la hermandad de los sabios, y a su tiempo en sus mayores misterios."




4 comentarios:
Tenía muchas ganas de leerlo, gracias :)
¡De nada querida! Ya era hora de que lo terminara, pues lo cierto es que llevaba desde mayo esperándolo... Me alegra que te haya gustado : D
Estoy viendo su contenido. Enhorabuena por la iniciativa. ;)
Gracias por el comentario, Aethelwulf! Dentro de mis limitadas capacidades, esperemos que con el tiempo el entendimiento se refleje cada vez mejor en mi escritura. Pues parece que nunca estoy del todo satisfecho con los resultados finales : )
¡Un abrazo, hermano!
Francis
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